16.8.18

facturas

y hoy es imprescindible quedarnos en lo cierto pero no lo cierto en el sentido moral, en el sentido de lo correcto, ese sentido en el que tantos caen como recursos para no tomarse ese trabajo insoportable que es investigar las verdades y sus aristas, sus partes oscuras, las vetas ocultas de la historia que hoy salen como brotes podridos entre los pies y no verlos es caer y volver a caer y aunque la mayoría se tome el trabajo de disimularlo y continuar andando como si nada pasara, algunos no podemos, ni leer un libro sobre cualquier cosa que no sea cierta, ni soñar cualquier cosa que no sea cierta y aunque el inconciente tenga mil recursos para revestir nuestras ideas con colores y lugares extraños, estamos lúcidos y sabemos que todo eso es en realidad otra cosa, es cruel y triste pero todo esto lo es y nos tocó esta parte de la historia



a nuestro alrededor se caen las paredes y seucuestran niñas. basta llegar a la esquina para verlo todo. patrulleros esperando en doble fila, chicos con teléfonos que se comunican entre ellos y después corren hacia otra esquina. corre el viento, la gente hace filas en el banco, en los colectivos, la gente se amontona en los subterráneos se aprietan se aplastan se putean se apoyan se desarman después respiran y se miran cómplices y se critican entre ellos. nacimos en esto. podemos ser otra cosa. ya vi el aire alrededor mío. era demasiado. tan asfixiante como este. smog, libertad, infinito. todo es espantoso, mi vida. nunca vamos a conformarnos porque así somos. nacimos en esto. viendo cómo la gente revuelve la basura. sintiéndonos culpables y convirtiendo esa culpa en autodestrucción, o violencia contra nuestras autoridades más próximas. la cadena no termina en nosotros, y mucho menos empieza en ellos. representamos todo, pero no somos los protagonistas. no lo tomemos tan en serio



en las cadenas de televisión cuentan historias que nadie sabe que están pasando. dicen que la palabra oral es menos creíble: así nació la transmisión de cualquier información, y también la literatura. ahora está encerrada en negocios con luces dicroicas a los que no puede entrar casi nadie. porque los que responden al permiso son la minoría. ellos están ganando mi vida, ya sabés. y no es la primera vez que lo decimos. pero tratamos de no hacerlo tanto, porque sabemos que si pensamos mucho nos empastillan. una vez no podía parar de llorar, pero no lloraba por mí. lloraba porque el mundo era demasiado y nadie le estaba dando la suficiente importancia. una chica de blanco me dijo que me iba a calmar con eso, y que me fuera a comer unas facturas. acá el problema no es entender las cosas, no es sentarnos horas y horas a discutir sobre lo mismo. es no ser capaces de gritarle a la chica que salga de ahí porque ella sabe que yo no tengo que comer facturas, que ella no tiene que darme pastillas, que ese establecimiento no debería existir, que ningún auto debería llevarme a ningún hospital psiquiátrico a mí ni a nadie, que los caminos no fueron hechos para trasladarnos de cárcel en cárcel, y sabe que mi angustia es por eso y nada más, simple como una flor, yo soy esa flor y puedo verla pero me pisan y entonces qué puedo hacer, ella sabe, ella como cualquier persona tiene la fórmula pero es un secreto, y es ese secreto como un monstruo invisible oculto en los sarcófagos de la memoria lo que nos mantiene tan angustiados, mi amor, no somos nosotros, las caricias siguen siendo como las flores pisoteadas, como esa sensación de estar siendo conducida, siendo dirigida, siendo VIVIDA por los otros, no las dejemos ahí, llevémoslas a los dedos, a los tuyos y a los míos, no encuentro otra forma y no me victimizo más, porque ser pasivo es un día despertarse y sentir que uno no está realmente viviendo lo que está viviendo, todo es confuso como esos sueños en que veo tu cara pero sé que no sos vos, o en los que la protagonista soy yo pero tengo otro cuerpo