Un bicho volador aparece apenas apago el televisor y prendo el velador. No creo que sea un mosquito, ya se hubiera posado sobre mí y hasta me hubiera picado. Comienza a zumbar, y es el zumbido el que me afirma que se trata de una mosca, mediana, fea, ruidosa. Vuela cerca de la lámpara y se escapa a las sombras, y la pierdo de vista porque vuela rápido. Intento concentrarme en la lectura. En el café, en Oliveira, en los vómitos. Pero me goza su presencia apoyándose sobre la frazada y escapando ante la mínima amenaza de mi mano.Nunca maté a una mosca. Pienso que porque son más rápidas que los insulsos mosquitos, y porque me imagino que su cuerpo muerto debe tener cosas adentro, como líquidos negros u órganos. Y entre el cadáver figurarían sus ojos redondos, sus finas patas y sus alas transparentes que deben ser como de plástico o nylon, y no sé si tiene cola pero la encontraría a la vista.
No me ganarás, mosca. Esto ya es un problema personal. No me gustaría colaborar con la extinción de cualquier raza animal pero no tenés derecho a arruinarme la madrugada, después de todo... ¿qué te hice? Ni siquiera te sirvo ni tenés que ponerme nerviosa con tu zumbido para acelerar el flujo de mi sangre y poder chuparla más facil como los mosquitos.
Parece que te dormiste o estás comiendo alguna miga. Supongo que dormir bien para vos debe estar comprendido entre el minuto y el minuto y medio... ¿Dormirás? ¿O harás así con las patas como planeando la destrucción del mundo durante tu tiempo libre o mejor dicho, cuando no estás molestando a una pobre adolescente con problemas de insomnio que intenta escaparse por un rato de este trágico mundo?



