6.7.08

El último alivio.

Otra vez era esa sensación, esa puntada en el medio del pecho como un cuchillo o un viento, ese instante detenido en el tiempo a la espera de algo. Mientras la sangre se iba parando poco a poco, se hacía espesa y lenta, no corría ya porque era imposible sentirla fluir. Ahora se detenía y le quitaba el aliento y luego se lo devolvía y luego se lo quitaba. El tiempo era el mismo pero su paso resultaba pesado y gris, y el pecho doliéndole tanto que le daban ganas de arrancárselo desde la piel a las venas o los huesos, liberarse de él hasta quedar desnudo de cuerpos y heridas. Pero no, se quedaba quietito y solo con su propio ardor mientras se le abrían los ojos sin poder cerrarlos, y se le hacían tan grandes y secos, y no podían mirar a otros lados sino quedarse abiertos aferrados a él. Porque el dolor se integraba y se mezclaba entre cada partícula de su cuerpo y de su sangre. Cómo el pecho se le iba abriendo como un puente derrumbándose, roto ya en su propia herida y lloviendo restos de sí, entregado y libre a la vez. Conviertiéndose así los ojos en dos estrellas opacas y tristes, pero otras al fin, los brazos blandos cayéndose al suelo, el cuerpo otro ya, pequeño y liviano, sin pechos ni dolores, solo e inexistente, flotando en el tiempo.

1.7.08

Así es la vida.

Mañana tal vez se le pase y hasta se alegre un poco. Vos sabés que cuantos más son los días más doloroso se pone todo, como si el dolor se arrastrara y por cada instante se hiciera más grande. Pero ya se siente en el aire, ¿y le ves la sonrisa? Se le nota en los gestos, en las manos. Mañana, vas a ver que mañana va a estar alegre y pleno, se va a olvidar de todo y nos va a abrazar fuerte con esos brazos blancos y enormes, mañana enormes. Y ya no nos va a llamar para que le demos la pastilla, ni va a quejarse por el dolor de cabeza o de los huesos. Por eso vos también te vas a reir, vas a ver, se van a reir juntos gritando como siempre lo hicieron. Los días no van a terminarse nunca y cuando se terminen él va a estar riéndose con vos y conmigo y vamos a estar tomando mate, así que se van a terminar bien, no nos vamos a dar cuenta de nada porque cuando nos reímos no nos damos cuenta de nada. Nos vamos a llenar de sonrisas y anécdotas, tanto, tanto que cuando nos vayamos (porque va a llegar ese día en que haya que irse) vamos a estar felices. Y tan felices que nunca nos vamos a ir, vamos a ser felices para siempre, aunque nos vayamos. Para siempre.

Nube.

Sos grande, inmensa. Y tan lejos estás que es imposible medir distancias y magnitudes, vivimos en otros mundos, vos allá solita y muda en la atmósfera o en el cielo, y yo acá entre el pasto húmedo y el frío. Así sin embargo podemos vernos mientras nos transformamos porque ahora te movés sutil como solés hacer, y yo me muevo sólo por no poder estar quieta y porque me contagiás la inquietud suave pero incesante. Que te lleva y te cambia de color y de forma todo el tiempo, y te mezclás entre otras nubes más grandes que te camuflan, y te perdés solita ahí. Sin embargo no dejo de encontrarte con mis ojos fijos, no dejo de sonreirte mientras te asomás escapándote del encierro y saliendo al ladito del sol. Pero no estás tan linda ahora, tan cerca porque me encandila y ya no hay esa paz que eras, ya no, porque dejaste de moverte y sos sólo el resto irremediable de lo majestuoso.

29.6.08

Los restos.

¿Qué sería de vivir si no fueras vos el empujón, si no fueras la sangre y la esperanza? ¿En qué podría creer si no te viera desde lejos y no fuera a abrazarte, si no estuvieras ahí para sonreir entre los llantos? No lo sé, pero entiendo que la vida tiene esas cosas que no podemos entender, sé que un día tu cuerpo se escapará de mis brazos como un fantasma, que tus labios se volverán intactos a mis labios, que tus manos serán sólo un triste recuerdo para las mías. Es por eso que hago de cada instante una delicia incomparable, que convierto a cada beso en mucho más que él, que vivo cada abrazo como lo inevitablemente finito. Y así te voy desgastando y disfrutando, exprimiéndote hasta el día en que no quede más de vos y tus restos tengan que partir solitarios y tristes. A otra vida y a otra boca y a otras manos y a otra mente que los terminen de deshacer por completo.

28.6.08

El idioma del presente.

El idioma del presente es seco, puntual, directo, frío, insensible. Es mensaje agresivo, es realidad. Es concreto y neutral, dice y no dice nada. Es un lenguaje limitado y general, grita, vocifera, halaga o insulta, no se equilibra, no reparte ni se abre. Generaliza. Habla por hablar, nunca se calla porque necesita desesperadamente estar y ser. No hay espera ni silencios, no hay tiempo ni espacio, hay oleadas de palabras sin repartir, que son una sola y dicen una sola cosa. Es literal, no es ambigüo, no es instintivo ni natural. Es porque debe ser y está porque debe estar, aquí y en todos lados, ahora y todo el tiempo. Como si fuera, en realidad, tan necesario.
No argumenta ni justifica, no busca otras cosas, se cierra en él y anda inevitablemente en sí mismo. A todo tiene una respuesta, todo es o no es, se limita al extremo, al saber o no. Es rápido y cuantitativo, es estético y superficial, se adorna y se disfraza para salir. Es en función a la mirada del otro, actúa o deja de actuar según lo otro, lo demás. Cree en la agresión y la violencia, aplica la mente y no el sentimiento. Vive a través de su propia ignorancia y su propio límite, no sabe y cree saber, no sirve y cree servir. Y así sobrevive a través de los años. Importa. Y sabe cómo actuar para seguir estando, seguro y firme: no siente.



Tal vez me pase por leer mucho a Garcilaso. Posteo número 70.

25.6.08

Ideas.

Y si el amor es ese paradigma de perfección, insuperable, superior y uno de los grandes objetivos del ser humano. ¿Por qué de un día para el otro puede esfumarse y uno irse con el primero que se le cruza o abandonar sin piedad a su eterno amado? Es decir, ¿por qué así como es fuerte también es frágil, así como es infinito es, al mismo tiempo, tan fugaz? Pueden escribirse canciones, cuentos, ensayos, cartas intentando definir desde una visión propia el amor, pero no es más que eso, una visión. Y así se van construyendo las visiones hasta que queda una sola y que es la que hoy tenemos. ¿Pero nos alcanza con tener esa idea prefabricada? ¿O no es necesario armarse de experiencia, de valores y ojos propios para sentir ese amor? Y al hablar de amor como un sentimiento comienza uno a cuestionarse... ¿existe el amor o sólo la palabra que lo define? ¿No es acaso un engaño, un intento inútil de definir algo indefinible y que luego se convierte en una mentira? Mentira arrastrada a través de los siglos, la belleza, las mariposas en la panza, la felicidad. Y tan inefable es que es muy necesario encontrarle una explicación, y ahí esta el amor, como esa palabra colocada, forzada que intenta describir todas aquellas paradojas con las que está construida.