21.4.08

Ojos.

Pareciera que las cosas nunca terminan de cerrar. Por ahí pase algo inesperado, se abra una puerta, se cierren otras. Cambien de un día para el otro las imágenes, los instantes, las visiones.


Como si estuviera esperando tan impaciente la llegada de algo que se que nunca vendrá, como si el tiempo fuera a traicionarme y yo esa impotente que con las manos atadas y los ojos vendados intenta percibir al mundo lo mejor que puede. ¿Y qué hago yo con todo lo que tengo alrededor? ¿Qué hago con lo efímero, lo que no quiero dejar ir? Y puede que deba quedarme aquí sentada, deseando y deseando tanto que al final, ya me voy a olvidar de todo y las cosas volverán a lo que fueron.

19.4.08

Nobles y plebeyos.

Y de repente me pongo a pensar en eso que piensan los viejos nostálgicos, los niños curiosos, los que aman sin amar, los que lloran por no reír, los que rien por no llorar...
Y ese pensamiento se transforma en esas cosas que por ser de todos dejan de ser mías, que se van con mi suspiro y vuelven sin que las llame. Esas cosas que apenas existen, porque de un momento al otro ya no pienso en nada y vuelvo a llenarme de realidad, vuelvo a vivir, como si fuera tan fácil volver, y es que todo vuelve. Y ahora soso vos, mañana será este otoño, o será el recuerdo que se irá haciendo y deshaciendo mientras aún lo recuerde, así como puede ser que te esfumes y no existas, o nunca lo hayas hecho. O me estés mintiendo y todo sea aire y pensamientos que me golpean inútilmente. La inutilidad que se convierte en mi salvación para dejar de pensar que no hay niños, ni viejos, ni llantos. No hay una mente, ni un vos. Sólo hay un yo y mis ojos que crean y destruyen todo cuanto se les cruza en el camino.

17.4.08

Te quiero.

Querer. Quererse. Quererse de una forma desgarradora, brutal, al punto de superar magnitudes, de romper delicadezas. Querer amando el cariño, querer sin pensar, como en un mundo y no en el otro, como sumergido. Y ahí es donde se desbarranca, donde no se entiende. Ahí es donde todo se paraliza y él, el querido, el que quiere... él vuelve a pensar. Vuelve a pensar que al final es mentira. Es mentira que hay otro lugar, que la perfecta utopía existe. Ese abrazo. Perderse. Se desampara, se distribuye en milésimas partes a través del aire, se escapa de las manos. Desaparece casi sin poder percibirlo, y, recién rompiéndose, se da cuenta de su propia fragilidad. De que quiere tanto y al mismo tiempo odia, odia profunda y rencorosamente, odia dónde está parado, porque no tiene otro lugar donde pararse. Porque todo lo encierra en sí mismo, porque no puede escapar. ¿Y qué va a hacer, llorar, pedir perdón, gritar? No. Quiere.

16.4.08

Mundo.

Y a quién viene a interesarle,
que yo esté así, a quién viene a importarle
esta milésima de mundo.
Quién llora por mí, cuántas cabezas se preguntan hoy




qué pasa.
Porqué así, y porqué no de otra forma.
Porqué me voy y estoy acá.
¿Quién soy?
A quién viene a interesarle.

14.4.08

El informe.

Digamos que la idea está basada en el análisis de un conjunto de sociedades y su interacción. También se agregarán al informe las características correspondientes a cada individuo en particular, la relación con el entorno y con el resto de los individuos, y su modo de subsistencia.
Asismo, las conclusiones abarcarán rasgos particulares y que den la información concreta acerca del estado anormal de estos seres humanos, sus costumbres, sus creencias, sus amistades y todas las actividades que realicen que sean útiles a la hora de investigarlos.
No se deberá olvidar uno de los aspectos más importantes a tener en cuenta durante esta investigación: todos, absolutamente todos los integrantes de estas sociedades están entregados a no responder a sus costumbres o a su esencia primitiva.

13.4.08

AAAAAAAAAAAAAAAAAAH.

No sé si llorar, si reirme, si olvidarme. No puedo reconocerme, reconocer al mundo. Y de repente me veo llorando, y pidiendo perdón, y preguntándome qué está pasando, porqué de un momento al otro pasó todo y yo no me enteré. Porqué fui así, quién soy, quiénes son. Dónde estoy. Cuánto me hubiera costado cambiar algo, mínimo, insignificante. Cómo un momento puede cambiar todo... ¿y qué voy a hacer yo? Esperar, gritar, insultar, lamentarme, alejarme. No sé. No entiendo nada, no sé nada, no tengo ganas de hacer nada más que de escribir y descargarme un poco.
Y claro, ganas de que todo esto se pase de una buena vez. Y no sé cuánto tiempo llevará.