Donde invento mis palabras
y les doy forma de música estridente,
hay alguien esperando por otras
que yo gastaré, quizás, después.
Las mías, mientras tanto, son alondras salvajes
que vuelan en un mar sin fondo;
una boca en una distancia
con bordes azules y celestes
y cielos flameantes con colmenas arrasadas
por un viento ignífugo;
son mentiras y sueños
de laberintos contorneados, son espejos,
deliciosos jugos de la muerte,
paradojas de cuerpo hermoso,
malolientes sobras de los pulcros.
Son suaves caricias de huracanes
y maleables corazones de los muertos
con dibujos de caras en el centro,
con versos indecisos en la mente.
Mis palabras tienen ruedas que giran
en una arena estancada,
maldiciones que nadie nombra
en la sobriedad del mundo.
Tienen intenciones definidas,
resultados predecibles,
invenciones sorprendentes.
Tus palabras, sin embargo,
simplemente son alondras salvajes
que vuelan en un mar sin fondo...
"cada uno en su lengua puede exponer recuerdos, inventar cuentos, emitir opiniones; a veces incluso adquiere un estilo hermoso, que le proporciona los medios adecuados y le convierte en un escritor valorado. pero cuando se trata de urgar por debajo de los cuentos, de hacer mella en las opiniones y de alcanzar las regiones sin memorias, cuando hay que destruir el yo, no basta con ser un "gran escritor", y los medios deben resultar siempre inadecuados, el estilo devenir en no estilo, la lengua libera una extranjera desconocida, para que uno alcance los límites del lenguaje y devenga otra cosa que escritor" Gilles Deleuze
10.5.10
7.5.10
Ocupas
Te dejo atrás del espejo,
donde está mi nariz y mi herrumbre.
Te invito a pasar a mi casa nueva,
en que sos un estante más
en el que no hay libros.
Ojalá te olvides de mis ojos
si es que no querés verlos para siempre,
y te quedes donde te digo,
porque donde estás
ya no me sirve pensarte.
donde está mi nariz y mi herrumbre.
Te invito a pasar a mi casa nueva,
en que sos un estante más
en el que no hay libros.
Ojalá te olvides de mis ojos
si es que no querés verlos para siempre,
y te quedes donde te digo,
porque donde estás
ya no me sirve pensarte.
3.5.10
Recordará el lector atento
Se repetía en las hojas el susurro, dos veces las mismas palabras, que me hayas escrito una carta en el siglo veintiuno no podés negarme que es un poco extraño, aunque no sé si estoy peor yo, que te escribo sin que vayas a leerme.
La confusión de tu discurso me pareció vana, como una filosofía barata mezcla de palabras extraídas al azar de un diccionario. Como si te olvidaras de que lo que escribías además de sonar bien tenía que tener un significado, tenía que decirme algo. Hubieras usado más sustantivos concretos, adjetivos mundanos, verbos que se refirieran a una acción que pudiera imaginarme, no más bien ese dibujo de un mundo paralelo en que tu imaginación regía y dictaba las leyes posibles. Entiendo que hayas querido demostrarme la complejidad de tu mente y su superioridad con respecto a mis capacidades de comprensión, pero el objetivo de comunicar no se cumplió, y quizás es por eso que ahora te estoy odiando. Si no hubieras hecho la carta no hubiera sido necesario todo este circo, vos te hubieras quedado aunque sea a la fuerza hasta que por fin te acostumbraras y yo nunca me hubiera enterado de tus molestias y ese paso que estabas dando hacia el odio y que no tenía probabilidad de retroceder. Entiendo que es un poco egoísta mi postura, pero quién no ha sido egoísta, y quién no lo es todo el tiempo en realidad. Si vos te ocupaste de falsear tus actitudes para luego escupirme en la cara con palabras necias, no podés reclamarme absolutamente, y entiendo que no es cuestión de echar culpas, pero después de todo, vos nunca vas a leer esto.
Si hoy te enteraras de cómo terminé, quizás por efecto de tu carta, quizás porque estoy loco, yo sé que vendrías a rescatarme. Hay cosas que a uno lo marcan de por vida. No te voy a decir que fuiste vos la que lo hizo, sino más bien fijate qué te cuentan mis ojos cuando son las tres de la mañana y siento que es demasiado tarde.
La confusión de tu discurso me pareció vana, como una filosofía barata mezcla de palabras extraídas al azar de un diccionario. Como si te olvidaras de que lo que escribías además de sonar bien tenía que tener un significado, tenía que decirme algo. Hubieras usado más sustantivos concretos, adjetivos mundanos, verbos que se refirieran a una acción que pudiera imaginarme, no más bien ese dibujo de un mundo paralelo en que tu imaginación regía y dictaba las leyes posibles. Entiendo que hayas querido demostrarme la complejidad de tu mente y su superioridad con respecto a mis capacidades de comprensión, pero el objetivo de comunicar no se cumplió, y quizás es por eso que ahora te estoy odiando. Si no hubieras hecho la carta no hubiera sido necesario todo este circo, vos te hubieras quedado aunque sea a la fuerza hasta que por fin te acostumbraras y yo nunca me hubiera enterado de tus molestias y ese paso que estabas dando hacia el odio y que no tenía probabilidad de retroceder. Entiendo que es un poco egoísta mi postura, pero quién no ha sido egoísta, y quién no lo es todo el tiempo en realidad. Si vos te ocupaste de falsear tus actitudes para luego escupirme en la cara con palabras necias, no podés reclamarme absolutamente, y entiendo que no es cuestión de echar culpas, pero después de todo, vos nunca vas a leer esto.
Si hoy te enteraras de cómo terminé, quizás por efecto de tu carta, quizás porque estoy loco, yo sé que vendrías a rescatarme. Hay cosas que a uno lo marcan de por vida. No te voy a decir que fuiste vos la que lo hizo, sino más bien fijate qué te cuentan mis ojos cuando son las tres de la mañana y siento que es demasiado tarde.
19.4.10
Desde el miedo hacia el miedo
Cuando recobren el vuelo las voces calladas, montarán los navíos y circundarán otras tierras. Yo buscaré entre los árboles las versiones nuevas vacilando entre el viento y su calma y sonreiré en la timidez del miedo. Nadie gritará porque no hará falta, nadie correrá porque no habrá meta. El mismo paso nos trazará el camino, no me angustiaré por la ignorancia ni temeré por la mía, porque ese silencio que guardo como a un secreto que podría sucumbir al mundo, primero será un pudoroso atrevimiento, luego tomará la fuerza de las pocas manos que lo empujen y por fin morirá traducido en la propia verdad, la mayor verdad.
Si responde la humanidad con violencia desenfrenada, si me matan a tiros en un impulso animal, que mi sangre siga mojando sus pies plantados a la tierra: yo emprenderé por fin mi viaje hacia todos los oídos del mundo, que elegirán cuándo escucharme, si entre el bullicio de los hombres enojados, desde la punta misma del cerro, o en la invasión extraña de un sueño que dajarán pasar, como si fuera un delirio del inconciente.
Si responde la humanidad con violencia desenfrenada, si me matan a tiros en un impulso animal, que mi sangre siga mojando sus pies plantados a la tierra: yo emprenderé por fin mi viaje hacia todos los oídos del mundo, que elegirán cuándo escucharme, si entre el bullicio de los hombres enojados, desde la punta misma del cerro, o en la invasión extraña de un sueño que dajarán pasar, como si fuera un delirio del inconciente.
4.4.10
El impulso
Cuando me interné en el bar, yo no sabía lo que hacía. Supongo que fue un poco ella, también las arrugas asomadas, el monótono pesar de la muerte. Me descubrí solo: había algo en mis manos que no cargaba con la voluntad de la risa, con la palmeada en la espalda... Qué increíble su cuerpo, qué cosa ahora el mío. El golpe del tiempo, la morbosa realidad del hombre, uno tras otro los vasos de whisky, todo en un instante sagrado, como si Dios me hubiera dicho hacelo, ya no valen las procesiones ni los rezos, hoy por fin sos persona libre y mediocre, es tuyo el mundo. Creo que estaba la cama desarmada, esa neblina pesada de humo de cigarrillo, su foto tirada en el piso por una reacción que no recordaba, y todo así pasó y de repente estaba acá, como siempre, la luz nunca deja ver nada salvo el brillo inútil de la barra, o su imagen mentirosa a mi lado.
1.4.10
La decisión, la enseñanza y la vida
Otra noche hoy me encuentra en ese sinfin de vespertinas salidas, que es quedarse en el mismo lugar pero en otra silla. Me pregunto si serás la misma mina de la otra vez... puede que seas un hombre, como de esos que se visten de mujer, o se maquillan, yo no sé muy bien, parece que me hubiera quedado en el pasado, en la vieja costumbre de la borrachera silenciosa y el camino a la muerte con los pulmones podridos y los amores siempre frustrados, ni una buena había viste, pero eso sí, siempre los amigos, ah nada valía más en el mundo y ahora nadie sabe bien cómo se llama el otro, yo te digo porque veo todo el tiempo, más bien observo, el desprecio con que se abrazan, el asco con que se besan, cómo les entretetiene más la franela que pasa el viejito por la barra que el funeral de la madre de su compañero, su fiel hermano, sabés lo que es eso. Hace poco decidí viste, dejar un poco de tomar porque me interesan esas cosas y me di cuenta de que emborracharme es quedarme en mí y a veces vienen recuerdos muy feos, no te voy a andar cargando con eso pero qué hay en este lugar sino pasado, toda gente que parece que estuviera muerta, que se dio cuenta por fin, después de la felicidad inventada, de que se va a morir y poco puede hacer más que apoyar la cabeza... mirá cómo está ese tipo, no más de treinta años y miralo, dormido o en coma o quién sabe, toda una vida para qué. Toda una vida para nada, mi amiga... Cómo tengo que llamarte para que no te ofendas, poco entiendo de los códigos, lo que sé es que por hoy una cerveza no más, si me pongo a pensar la decisión no tiene mucho sentido pero al menos existe, yo me pongo contento porque se me ocurrió, viste cómo uno llega al punto de conformarse con un jueguito mental que no tendrá ningún resultado... y uno lo sabe muy bien. Estoy un poco ansioso porque amanezca, yo ya te dije eso de que amo todas las cosas, pero ahora que lo pienso es una pavada enorme, mirá que uno puede ser capaz de amar esto, cosas que ni siquiera se ven y si uno las ve lo único que puede hacer es espantarse y lamentarse porque ya no tiene fuerzas para salir corriendo. ¿Que no te conté? Alguna noche de estas probalo... bueno, disponete. Si no les encontrás un real sentido a las cosas, amalas, al final si no te queda otra no es tan difícil. Y la pasás mucho mejor de lo que pensabas, y no lo pensás dos veces antes de ponerte a hablar con alguien que seguramente sea con quien hablaste algunas cuantas pocas noches atrás, pero si no te aclara nada, entonces cómo carajo querés que sepa, qué cosa cómo se pone la gente ahora, que se piensa que uno entiende todo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)