5.3.08

Irrealidades.

Tal vez no sepamos encontrar explicaciones, ni razones, ni realidades, tanto creíbles como increíbles, donde ubicarnos a la hora de amar. Tal vez seamos víctimas, o presas, o exóticas especias incapaces de ver, rodeadas de tanta luz, lo que la amargura y la soledad nos dicen.
Y puede que un poco conformistas también seamos, porque un beso, o un encuentro, o una sonrisa nos alegran el día de manera instantánea. Y puede que seamos estúpidos esclavos de la irrealidad por creer en lo que ni siquiera está.
Y si cuando me miras notas un brillo en mis ojos, un quiebre en mi voz, un temblor en mis labios, no esperes una explicación, ni una razón, ni una realidad, simplemente deja que hoy, como todos los días que nos regale la vida, hagamos de un simple beso, los inventos del amor. Esos que nadie hizo ni hará, salvo nosotros dos.

4.3.08

Nada, todo.

Pareciera que el mundo está fabricado a partir de estas pequeñas cosas. De tus besos, de los recuerdos, de una palabra. Que los instantes son el único trozo de tiempo capaz de hacernos felices, que en lo fugaz está lo que nos da el sentido.
Y tal vez sea esa mirada, aquella, el paso del tiempo, la risa, el sol, las gotas. Tus pasos, los míos. Los encuentros, los abrazos, los apegos. Los inventos, las caricias. Un café. El contacto. La oscuridad, la percepción. Las manos, la visión. Tal vez seas vos, verte, recordar. Mirar. Tal vez no seamos nada, sino en este momento. O en el otro. Puede que al observarte entienda, o me confunda. Puede que al tocarte no exista, no crea, no me alcance. Y en ese momento se esconde todo lo que puedo llegar a ser, en una figura, en un roce. En mí. En el tiempo.

3.3.08

El límite.

Miraron la pantalla una y otra vez. Pestanearon, se voltearon, se miraron. Y volvieron a mirar. Todo seguía igual. Tal vez con cierta incredulidad, y un dejo de desconcierto o sorpresa fueron dándose cuenta lo que sus ojos percibían. Y cada vez se hacía mas real. La pantalla ya no lo era, sino un débil límite entre ellas y otros, y otro. Un mundo lleno de algo desconocido, o algo que estaban conociendo, por primera vez.

Y se movió. La mano, algo distorsionada, deforme, sin expresión, como irreal. Se movió, lenta y sigilosamente, acercándose a sus bellas caras y sus ojos atónitos, atravesando el límite con total naturalidad. Y las rozó, las acarició. No era un sueño. Claro que no, ahora la mano se volvía real, tomaba forma, se movía suvamente. Inmóviles, las muchachas vieron cómo de entre los dedos de la hermosa mano salía algo. Algo que habían visto antes, en la “pantalla”, y que había desaparecido en el momento del increíble movimiento. Un bolígrafo, listo para escribir, en cualquier parte. Tal vez en ellas, tal vez en el aire, tal vez en la misma nada. Pero las tocó, también era real. Y la mano ya estaba muy lejos del límite imperceptible, revoloteaba en el aire, a veces las señalaba, como misteriosa. Y el bolígrafo, en otra parte, la esperaba, con tranquilidad. Y en una milésima de segundo, todos se unieron en un mismo punto para dar fin a las diferencias, y aunque ellas no estaban en su lugar correcto, tampoco advirtieron que nunca lo iban a estar. Y ahora menos, porque el límite había sido transpasado, y esta vez, junto a ellas.

2.3.08

Agua.

Bajo la lluvia aún se dibuja tu cuerpo desarmado, y llueve y caen gotas, y otras y otras, y puedo decir sin embargo que me hace bien verlas caer, verte caer. A vos, a tu silueta, al resto de vos y a tus palabras que aún suenan en mí. Todo el tiempo, qué voy a hacer, si todavía, aunque escuche música, me ría con amigos y coma descontroladamente satisfecha de mí, no puedo borrar tu nombre. Es como si estuvieras escrito en alguna parte, en mi cabeza, en un trozo de piel que guardó tu aroma.
Y sé recordar que viniste una vez a buscarme y corrimos bajo la lluvia y nos besamos en algún rincón de la ciudad, sin importarnos la calle ni que tal vez estábamos perdidos. Y qué inútil es recordar esas estupideces hoy, si es verdad que aún puedo correr y besar y perderme. Pero ya no estás aquí.

1.3.08

La distancia.

En realidad, es como si quisiera inventarlo. Lo miro, lo toco, lo acaricio. Busco cada parte de su cuerpo como si fuera mío.
Buscarlo es mirarlo de lejos y dibujar su silueta en mis pupilas, sentir sus labios sobre mis labios, sentir sus manos sobre las mías. Es pretender lo concreto, es no conformarme con el recuerdo. Es crearlo en cada rincón vacío, es pensarlo con ansias de un futuro que está por llegar, con ansias de lo que nunca aparecerá. Es como pintar paisajes en la ciudad, rozar el aire. Diferenciar ojos, manos, bocas, cuerpos. Calores, aromas, sensaciones, miradas, golpes. Es saber a quién amo. No es aquel, ni el otro. Es lo que nunca encontraré.

28.2.08

La risa.


Hay algo detrás de esta risa exagerada,
algo detras de la rutina, de las mentiras,
de la sonrisa.
Y no lo ves porque no soy yo,
el de esa viva imagen,
el que se ríe sin saber porqué,
y vive, como si no existiera un mundo.
Como si no hubiera algo,
un rostro desdibujado,
un recuerdo
que me carcome el alma,
que en silencio me mata,
que me hace llorar
cuando nadie me ve.