21.10.10

Visita

Se abrió la puerta, no lo vi pero lo escuché, la madera está vieja, el picaporte se inclinó para que todo se arrastrara más fácilmente, estoy de espaldas a ella pero sé que alguien puede ver mi nuca, que alguien oye el grito instantáneo de las teclas, que alguien me escucha respirar, aunque silenciosamente, que ve el principio del marco de mis anteojos. No sé dónde, a qué distancia, pero sí hace cuánto tiempo, sé que ve el brillo de mi anillo de la mano izquierda, y no puede faltar mucho para que pueda ver sus manos también, y sepa si tiene anillos como yo, si tiene sed como yo, si le está gustando este disco de King Crimson o si preferiría algo más tranquilo, si tiene sueño o si recién se levanta, para verme acá sentada, con mi ridícula imagen de soledad nocturna. O quizás sólo permanece allí, en una posición firme y atenta a mis acciones, como un enamorado enfermizo o una vieja adicta a las desgracias ajenas, y pronto se cansará y se irá por la misma puerta, suspirando por lo bajo, resentido por haberse aburrido. Será mujer, hombre, estará leyendo estas palabras, tendrá ganas de estornudar como ahora tengo, o los labios secos, o las uñas demasiado cortas, tendrá que levantarse temprano o no tendrá que levantarse, se estará ofendiendo con lo que ahora digo, creerá que lo agredo, que su búsqueda se le está poniendo en contra porque creyó que no notaría su llegada y que podría matarme o secuestrarme o mirarme fácilmente, pero ahora yo le hablo como si no estuviera leyendo, porque no sé si en verdad lo hace, sólo sé que ha hecho chirriar mi puerta repentinamente, justo en pleno goce de un solo de guitarra, o de un compás extraño, y que su sola presencia ha atormentado mi existencia normal en este cuarto, que ahora tiene un aire extraño como de polución o de casa vieja. Estoy esperando que se vaya quizás, es solo eso, como cuando le tengo miedo a alguien en la calle y respiro aliviada cuando noto que no me hará nada, así me siento con su aliento ahora en el cuello, sin embargo, gritándome su presencia como si fuera la muerte, burlándose de mi impotencia, solo, ridículo porque nadie se ríe de su chiste. Vuelvo a ofenderlo, contiene el aliento, se lo traga, tose torpemente, pero vuelve al ataque sin vacilar, definitivamente la acción se ha hecho carne porque no ha vuelto a sonar la puerta, ni siquiera ahora, que creí engañarlo, y no sé si soy realmente yo quien escribe estas palabras, o si tendré anillos, si tendré sed, si me gusta el disco que estoy escuchando.

2 comentarios:

sergio dijo...

Leí "Visita" Me impresiono muy, pero muy bien. Y me dije, ¡Que grande esta esta nena. cuanta experiencia y madures, ya es toda una mujer!
Para saber, o suponer, cuanto habias evolucionado, busque tu primer escrito. Leí "Es Madrugada y te Pienso"
Entonces me dije... Que grande esta,desde entonces ya era...

Fue entonces que vi, el porque, del orgullo de Fer por vos. A sido un placer detenerme unos minutos a leer algo de lo tuyo, como lo sera el seguir.
Saludos: Sergio

Filadelfia dijo...

Cuando leo tus cosas te escucho leyendo en mi mente, es extraño