5.9.08

No es para dar consejos y que luego los citen los oficinistas en las charlas de café, no por inventar verdades ni hacer de una existente algo novedoso, no por adornar con pinceles gruesos las palabras que han usado bien los sabios, ni por hacer de los léxicos vulgares una obra de arte sin las herramientas que precisa un artista.
No es por eso que escribo y mucho menos que hablo si es que hablo alguna vez, no escribo para llenar de aire las mentes y que se crean un poco menos invencibles, y menos para ilustrar realidades catastróficas ni para besar los pies del que nos condena, haciendo del defecto una virtud, como se han mal acostumbrado los que discursean a los gritos, cuyas palabras reciben los que no saben oír.


Escribo porque, como bien han dicho, no puedo dejar de escribir.

4 comentarios:

David dijo...

Yo te banco. No había leído lo de internet, espero que lo abandones así te sentís liberada y empezás a publicar libros y La Nación saca una colección con tus obras completas en 40 tomos. Todo eso luego de años de divorciarte de internet... porque no tenés que dejar de escribir.

G. I. dijo...

Buena idea... a veces lo mejor es tener un baúl donde uno va tirando todo y cada tanto lo relee, corrige y / o quema. Nada terrible, no todo tiene que transformarse en definitivo o inmodificable. Bravo, sea cual fuera la elección.

Franco Morales dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Franco Morales dijo...

Consejo personal: Vos escribi donde sea y como sea, siempre y cuando alguien más TE lea. Cuando el otro recibe nuestros símbolos hechos letras, palabras, oraciones, parrafos y textos se genera un estado de descargo de toda esa energia. Lo que sí, como te dije en algun momento, si escribis, para alguien lo haces, para alguien estaras gastando ese tiempo. Pensa quien o quienes son esas personas y esforzate por afinar la punteria para ellos

Consejo Practico: segui escribiendo en el blog porque ya casi ningun editor busca escritores por papel y lapicera, y la mayoria los sacan de internet. Presentate a concursos, recorre, hace valer lo que tenes, no necesariamente monetariamente.